Milenio de la fundación de la taifa de Sevilla 3º parte

Dentro de la celebración de la fundación de la taifa de Sevilla, llegamos al último y más célebre miembro de la dinastía abbadí: al-Mu´tamid 

El rey al-Mu´tamid fue uno de los más grandes poetas de al-Andalus. Es uno de los personajes más apasionantes de la Historia. 

Si desean ampliar la historia de la dinastía abbadí, pueden pinchar en los artículos anteriores relacionados con el milenio de la fundación de la taifa:

links de los artículos relacionados con la fundación de la taifa de Sevilla

https://andalfarad.com/fundacion-taifa-sevilla/  

https://andalfarad.com/https-andalfarad-com-gobierno-de-al-mutadid/

En dichos artículos habíamos visto que la dinastía abbadí sentía debilidad por la belleza y la poesía: al-Mu´tamid ibn ´Abbad fue la máxima expresión de belleza, sensibilidad, sensualidad y pasión.

El arabista Emilio García Gómez lo describió así » … el es poesía en acción … » 

El propio al-Mu´tamid nos muestra una faceta de su carácter es estos versos:

«¿Cómo te va a llevar la tristeza a la muerte,

mientras exista el laúd y el vino fresco?!.»

imagen idealizada del rey al-Mu´tamid.

Abu l-Qasim Muhammad ibn ´Abbad (Beja 1039 – Aghmat 1095)

Su nombre era Abu l-Qasim Muhammad ibn ´Abbad.  Fue el segundo hijo varón del temible al-Mu´tadid. Por cuestiones ajenas a su voluntad se convirtió en el gobernante más poderoso de al-Andalus y durante 22 años llevó, con fallos y aciertos, los asuntos de gobierno de la taifa más extensa de al-Andalus. 

Nació en el año 1039 en la hermosa ciudad de Beja, en Portugal, que por aquel entonces había sido anexionada a la taifa de Sevilla y donde su padre (al-Mu´tadid) probablemente ocupaba el cargo de gobernador del Algarve. 

De su madre no sabemos nada, se especula que pudiera ser una concubina. Ella y las demás mujeres le enseñarían al niño Muhammad a leer, escribir, recitar. Él escucharía canciones en voces suaves de aquellas mujeres, que le susurraban nanas al oído. En ese ambiente cálido, lleno de cariño dio nuestro futuro rey sus primeros pasos. 

Sabemos, del artículo anterior, que al-Mu´tadid asumió el gobierno de la taifa tras la muerte de su padre en el año 1042, por lo que Muhammad llegaría a Sevilla con apenas 2 o 3 añitos. Como ya indiqué, él no estaba destinado a gobernar, ya que su hermano mayor, Isma´il era el heredero y mano derecha de de su padre, al-Mu´tadid.  

Del harén a la vida palaciega 

Una vez alcanzada la edad de 10-11 años Muhammad, hubo de abandonar el harén e inició una esmerada educación intelectual y militar. Aprendió con los mejores; entre sus tutores se encontraban los grandes maestros, como los poetas ibn Zaydun, al-A´lam e ibn ´Ammar entre otros. 

Su propio padre, al-Mu´tadid le transmitió el amor por los versos. Se cuenta la anécdota que, siendo niño le pidió un escudo a su padre y éste le dijo que se lo regalaría si se lo pedía en un poema: 

«Es un escudo que los artesanos han hecho imitando el cielo para que las largas lanzas sean incapaces de alcanzarlo. 

Han labrado sobre él, imitando a las Pléyades, estrellas que decidirán la victoria a su favor. 

Y lo han rodeado de oro fundido, del mismo modo que la luz de la aurora reviste al horizonte.» 

Gobernador en Silves alrededor del 1052 – 1059 

La política de expansión de la taifa sevillana seguía imparable, al-Mu´tadid se sirvió de diversas artimañas, no sólo batallas o incursiones para anexionar pequeños principados fronterizos, como Ronda, Arcos, Morón, Santa María del Algarve, Huelva-Saltés, Mértola, Silves. 

Cuando Silves fue conquistada, entorno al 1052, Muhammad, era ya un adolescente. Su padre lo nombró gobernador del Algarve con capital en Silves. El joven Muhammad partió de Sevilla con un pequeño séquito en el que se encontraba su tutor y ya amigo, el poeta ibn ´Ammar.

castillo de Silves, los restos visibles son almohades, el palacio de al-Mu´tamid está «enterrado» debajo …

Ibn ´Ammar 

Ibn ´Ammar fue el compañero de vida de Mu´tamid, sus vidas quedaron selladas para siempre. Ibn ´Ammar era un hombre, unos diez años mayor que nuestro joven gobernador. Sus orígenes eran humildes e inmersos en la oscuridad. Habría nacido en Sannabus, una aldea cercana a Silves, logró formarse en Córdoba y se buscó la vida hasta llegar a la corte de los abbadíes en Sevilla. Era un gran poeta. La relación con al-Mu´tamid fue de una amistad plena, fiel, hombre de máxima confianza … hasta que las circunstancias dieron un vuelco trágico. 

Muhammad, el joven gobernador entorno al 1052 

Siendo un adolescente, viviendo en un hermoso palacio en Silves, una hermosa ciudad junto al río Arade, Muhammad conoció la libertad. Se encontraba lejos del férreo control de su padre y del ambiente de la corte sevillana. 

Dio rienda suelta a sus hormonas adolescentes, floreció en él la belleza en todo su esplendor,  su sensualidad y sexualidad. Fueron años de absoluta felicidad, junto a ibn ´Ammar y algunas mujeres del pequeño harén. Entre sus secretarios y demás administrativos sólo había poetas, tanto silvenses como de otros puntos de al-Andalus. Las tertulias poéticas estaban a la orden del día, los paseos con ibn ´Ammar junto al río Arade eran ya una costumbre, las fiestas hasta el amanecer eran muy frecuentes. Hermosas mujeres, música, poesía, vino y placeres, así vivían los dos amigos en Silves. Esta forma de vida no significaba que desatendiera sus obligaciones, cumplía todas las ordenes que llegaban de Sevilla … más le valía. 

Palacio de al-Jaraxib de Silves – capital de Gharb al-Andalus 

El palacio de Al-Jaraxib estaba situado en la zona más elevada de la ciudad. Desde sus rojizos muros se podía observar entre valles y montañas, los bosques, que daban la mejor madera para construir naves robustas. Los astilleros eran una importante fuente de ingresos. El campo y las huertas ofrecían todo tipo de cultivos, frutas y hortalizas, que contribuían a la riqueza de la taifa de Sevilla.

Años más tarde, cuando Muhammad era ya  rey de Sevilla, recordaba con nostalgia aquellos tiempos de su dorada juventud en Silves 

…. «cuantas noches pasé allí en el remanso del río 

en amoroso juego con la del brazalete curvo como meandro. 

Se quitaba la túnica del tierno talle 

y era como un capullo que se enciende en flor; 

la noche pasaba, escanciándome de su mirada, 

a veces de su copa, a veces de su boca …. «

La bella Rumaikiyya

Fue allí, en Silves, donde un día, en circunstancias convertidas en leyenda, conoció a la mujer de su vida. Rumaikiyya, la bella joven, esclava de Rumaik, de ahí su nombre.

Pueden leer este primer encuentro en:

 https://andalfarad.com/primer-encuentro-entre-al-mutamid-y/

azulejo con imagen idealizada de Mu´tamid y Rumaikiyya en Beja, Portugal. En el parque donde además se exhiben varios poemas del rey en árabe en paneles de cerámica

En el momento en que Rumaikiyya entró en la vida de Muhammad, la felicidad no podía ser mayor. Muhammad moría de amor por ella. Pasearon su pasión por toda Silves, él le dedicaba poemas y ella pronto le dio el primer hijo: el querido ´Abbad. 

«Me dominas, objetivo difícil de alcanzar

has encontrado que mi amor, es fácil de llevar. 

El corazón persiste y no cesa

la pasión es grande y no se oculta

las lágrimas corren como gotas de lluvia, 

el cuerpo se agota con su color amarillo

y esto sucede cuando la que amo, a mi está unida: 

?Qué sería, si de mí se separase?» 

El triángulo amoroso

Como se podrán imaginar ibn ´Ammar moría de celos, mientras ellos dos se mostraban tan acaramelados. En Silves se gestó el triángulo amoroso, la rivalidad entre ibn ´Ammar y Rumaikiyya ambos surgió de inmediato, las pullas y las zancadillas se sucedían. Rumaikiyya era una mujer inteligente y supo jugar sus cartas. Ella poseía un arma poderosa y pronto nació su primer hijo, ´Abbad. 

Mientras ibn ´Ammar hacía todo lo posible por atraer a Muhammad a su lado. Ibn ´Ammar lo «seducía» en las fiestas, con juegos, hubo de emplearse a fondo para mantener su situación privilegiada junto al gobernador. De ninguna manera se planteaba regresar a su vida anterior, errante y sin dinero, vendiendo poemas a cambio de un plato de sopa. Se había ganado su puesto gracias a sus dotes poéticas y su carisma. Su estado de ansiedad llegó al punto de sufrir pesadillas en las que lo perdía todo … hasta la vida.

Aquellos maravillosos años del joven Muhammad en Silves terminaron drásticamente en 1059, cuando su hermano mayor Isma´il murió. Isma´il era el general del ejercito sevillano y había intentado hasta en dos ocasiones traicionar a su padre. Cuando éste lo descubrió se volvió loco de ira y lo mató con sus propias manos. De manera inmediata, Muhammad fue llamado a Sevilla, hubo de dejar aquel «paraíso» silvense para convertirse en príncipe heredero.  

De gobernador de Silves a príncipe heredero 

Nada más llegar a Sevilla, el rey al-Mu´tadid, disconforme con la influencia que ibn ´Ammar estaba ejerciendo en su hijo, ordenó su destierro. Ibn ´Ammar encontró un lugar como poeta en la taifa de Zaragoza. Rumaikiyya ya convertida en la favorita, tomó el nombre de I´timad. Ella se hizo con el poder en el harén y así disfrutaba cada noche junto al príncipe heredero, mientras hijos varones seguían naciendo. 

«Nadie poseyó en el corazón de su amante, 

lugar parecido al de I´timad en el de Muhammad» 

A lo largo de diez años el príncipe Muhammad se fue formando junto a su padre el rey al-Mu´tadid. Poco a poco se fue involucrando cada vez más en los asuntos de la corte. Cometió errores, como la fallida campaña de Málaga contra el rey Badis de Granada. Muhammad temiendo la furia de su padre y sabiendo que podría tener el mismo destino que su hermano Isma´il, se refugió en Ronda desde donde le envió a su padre poemas rogando clemencia hasta que el rey Mu´tadid lo perdonó y lo llamó a su lado.  

El rey al-Mu´tadid, empezó a delegar en su hijo Muhammad, ya que su estado de salud comenzó a empeorar. Diversos disgustos, como la imposición del pago de parias al rey de León Fernando I, además de sus problemas de salud tanto físicos como mentales, fueron haciendo mella en él. Además de todo esto, ocurrió que una de sus hijas más queridas, enfermó y la joven falleció. Esta pérdida no la pudo soportar el «león de al-Andalus» y falleció sólo unos meses después de ella, en el año 1069. 

Gobierno del rey al-Mu´tamid ibn ´Abbad ( 1069 – 1091 )

Pocos días después de la muerte de su padre, Muhammad asumió el gobierno del reino taifa de Sevilla. Corría el año 1069. Tomó el título honorífico de al-Mu´tamid, que significa «el que se apoya en Dios».  Mandó llamar de regreso del destierro en Zaragoza a ibn ´Ammar y lo nombró visir. 

Ellos habían estado diez años sin verse, si bien la correspondencia no cesó. Sin embargo, cuando se reencontraron, se dieron cuenta que ambos habían madurado de manera diferente. Ibn ´Ammar seguía teniendo gran influencia en él, eran amigos fieles y la confianza, la sinceridad y fidelidad era la base de dicha amistad.

A pesar de todo ello Muhammad se había convertido en el rey al-Mu´tamid. Debía haber una relación de superioridad frente al súbdito. Ibn ´Ammar estaba al servicio del rey y debía obedecer sin objetar.

Por otro lado, era obvio que aquellos años de Silves ya eran historia. Aquella complicidad, la improvisación o cualquier «locura» de aquellos tiempos, ya no había lugar. al-Mu´tamid siempre lo mantuvo a su lado, como hombre de máxima confianza y con acceso a aquellos lugares privados, donde ningún otro miembro de la corte podía llegar.

Con todo ello y todos los privilegios que el rey le ofreció a su amigo, éste no se sentía cómodo. Había una camarilla en la corte que le hacían la vida imposible.

Esta manera de ser hizo que sus enemigos en la corte fueran numerosos. Envidia, celos y muy posiblemente algunos hilos que movería I´timad a través de algunos miembros de la corte, le hicieron la vida difícil a ibn ´Ammar. Por lo que en un momento dado, pidió al rey el traslado a Silves. Al-Mu´tamid accedió nombrándolo gobernador. El día de la despedida el rey al-Mu´tamid le dedicó un hermoso poema. Aquí les dejo algunos versos: 

Oh, Abu Bakr, saluda mis lares en Silves, y pregúntales si, como pienso, aún se acuerdan de mí. 

Saluda al Palacio de las Barandas, de parte de un doncel que siente perpetua nostalgia de aquel alcázar. 

Allí moraban guerreros como leones y blancas gacelas, y !en qué bellas selvas y en qué bellos cubiles! 

!Cuántas noches pasé divirtiéndome en su sombra con mujeres de caderas opulentas y talle extenuado: 

blancas y morenas que hacían en mi alma efecto de las espadas refulgentes y las lanzas oscuras! 

Por otro lado, ´Itimad, a lo largo de los años de ausencia de ibn ´Ammar, se había posicionado junto a su rey y gozaba de poder. Ella era la Sayyida al-Kubrá, «la Gran Señora» de la taifa de Sevilla. Madre del príncipe heredero. Imagino que el regreso de ibn ´Ammar no le habría hecho ninguna gracia. Ella ponía a prueba al rey y él le dedicaba poemas: 

«Persistió en hacerme reproches, mientras mi corazón 

crecía de desconcierto !No puedo comprender! 

!Ya basta!, pero estoy enamorado. Nadie podrá, 

censurarme que me consuma de amor por ella; 

el amor a I´timad mora en mi interior … 

Ibn ´Ammar en la corte de Sevilla 

Al poco tiempo, al-Mu´tamid llamó a ibn ´Ammar de regreso a la corte sevillana. Era su hombre de confiaba, no había nadie más cercano al rey. Lo nombró visir y responsable de las relaciones exteriores, sobre todo con Castilla.  

Ibn ´Ammar, era un hombre hecho a si mismo, irradiaba una gran personalidad, era encantador, galante, inteligente. Me lo imagino con una voz grave y una mirada profunda. 

Ibn ´Ammar fue el encargado de recibir al Cid en Sevilla y lo hizo de manera magistral. Ibn ´Ammar se jugó el reino de Sevilla en una partida de ajedrez contra Alfonso VI. Salía airoso de diversas situaciones políticas siempre favoreciendo a Sevilla. 

Supo mantener el equilibrio en las relaciones entre Alfonso VI de Castilla y la taifa de Sevilla. Alfonso, por su parte, siempre empleó la táctica de «divide y vencerás«, atizó a unos contra otros durante todo su reinado, aprovechándose de la debilidad militar y económica de los reinos andalusíes. Realizaba periódicamente razzias, quemando campos, arrasando aldeas, tomando castillos en puntos estratégicos, mientras que las arcas de los estados taifas quedaban cada año más vacías. Ibn ´Ammar, quizá buscando más poder, intentaba convencer al rey de seguir ampliando la taifa, cuestión que no fue tan sencilla de resolver como veremos. 

Primera experiencia de dolor – 1070 

Uno de los momento más trágicos que experimentó al-Mu´tamid, fue el asesinato de su primogénito, el heredero ´Abbad, aquel niño tan querido nacido en Silves. La ciudad de Córdoba siempre había sido anhelada por diversas taifas. Se la disputaron Toledo y Sevilla. Con una habil maniobra Sevilla ganó aquel pulso y en el 1070 Córdoba había sido anexionada a la taifa de Sevilla. Con gran alegría y orgullo Mu´tamid nombró a su hijo ´Abbad gobernador de la plaza. Mientras tanto, el señor de Toledo al-Ma´mun, furioso inició junto a un personaje siniestro, la «revancha» contra al-Mu´tamid. El resultado fue un brutal asedio a la ciudad, seguido por el asesinato y linchamiento del joven y tan amado ´Abbad. Al-Mu´tamid describió así su dolor: 

«El destino me lo quitó sin esperanza de volver a verlo, 

que las espadas no corten, ni vuelen las lanzas, 

ni rujan los leones, ni relinchen los caballos, 

el fuego del dolor no cesa de quemarme las entrañas 

ni mis mejillas dejarán de mostrar nunca luto por tí.» 

 Sin embargo, la vida debía seguir adelante. Mu´tamid tardó 5 años en «vengar» la muerte de ´Abbad y recuperar Córdoba. 

Entretanto ibn ´Ammar seguía con sus tareas de visir, hombre de confianza y ministro de relaciones exteriores. Ibn ´Ammar convenció al rey para conquistar Granada, donde gobernaba el joven rey zirí ´Abd Allah. Para ello se sirvió de la ayuda interesada de Alfonso VI y construyeron la fortaleza de Belillos, cerca de Moclín. Un castillo bien fortificado situado en lo más alto de un cerro roquero. Un lugar estratégico de acceso a la ciudad de Granada. Sin embargo, aquel proyecto fracasó, cuando el Señor de Toledo tomó Córdoba y se produjo la tragedia de ´Abbad, como indiqué más arriba. 

Ibn ´Ammar, quizá buscando un lugar para sí, convenció al rey al-Mu´tamid a seguir expandiendo la taifa. Desistió de Granada y puso el foco en conquistar Murcia. Esta parte de la historia es larga y compleja, resumiendo, ibn ´Ammar logró integrar a Murcia en la gran taifa de Sevilla en el año 1080. Al-Mu´tamid lo nombró gobernador de Murcia y así la taifa de Sevilla alcanzó su máxima extensión y poder en al-Andalus. 

taifa de Sevilla hacia el 1080 cuando alcanzó su máxima extensión después de incorporar Murcia.

A partir de ahí la vida privada y pública del rey al-Mu´tamid se fue entremezclando, por los diversos asuntos que fueron ocurriendo a lo largo de unos 5 años, entorno (según las fuentes) entre 1080 y 1085. La relación de amistad y confianza entre ibn ´Ammar y Mu´tamid inició un deterioro que acabó en tragedia. 

El final de una amistad 

Nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurrió, sin embargo había mucha gente interesada en «borrar del mapa» a ibn ´Ammar. En la corte sevillana, una camarilla encabezada por Abu Bakr ibn Zaydun (hijo del gran poeta) que desde siempre había sido rival de ibn ´Ammar, tramaron y conspiraron en su contra. Podría ser posible que la propia I´timad, contribuyera a la caída en desgracia de ibn ´Ammar. 

La cuestión es que hubo una serie de desplantes por parte de ibn ´Ammar en Murcia. Su comportamiento altanero había llegado a oídos del rey. Una serie de poemas y cartas que se cruzaron entre el rey  e ibn ´Ammar, quizá éstas pudieron ser interceptadas y con mala intención manipuladas … o quizá no y damos por sentado que ibn ´Ammar se volvió loco de ambición. 

Ocurrió que una de esas cartas, supuestamente escritas por ibn ´Ammar, él insulta de mala manera a I´timad y sus hijos.

te has desposado con la más vil de las mujeres, Rumaikiyya, 

que no vale ni lo que se paga por los animales. 

Ha parido hijo impúdicos, de bajo origen ... 

Estos son solo unos versos del poema que acabó con la amistad de 25 años.

Ibn ´Ammar viendo la situación, quizá buscando una salida airosa salió de Murcia, cuyas puertas le fueron cerradas. Buscó apoyo en su viejo aliado Alfonso vi, pero éste estaba centrado en Toledo. Ibn ´Ammar encontró refugio nuevamente en Zaragoza. Desde aquella plaza intentó caer en gracia al sultán, sin embargo ya había perdido su prestigio. Intentando tomar el castillo de Segura para el señor de Zaragoza, le tendieron una trampa, lo tomaron prisionero y fue puesto en venta al mejor postor. Ningún rey taifa pujó por ibn ´Ammar, excepto al-Mu´tamid. Desde el castillo de Segura fue trasladado como prisionero a Córdoba y luego a Sevilla, donde su entrada a la ciudad fue más que humillante. 

Mu´tamid lo mantuvo en una celda del palacio de Mubarak, durante un tiempo, mientras tomaba una decisión. El ambiente en la corte se podía cortar con un serrucho. A sus oídos llegaban comentarios de todo tipo, animando al rey a ejecutar a ibn ´Ammar por traidor.  Mientras estaba en su celda ibn ´Ammar le enviaba poemas, el único que lo visitaba era Rashid, segundo hijo nacido en Silves y príncipe heredero. Rashid fue el único que, mientras pudo, defendió la inocencia de ibn ´Ammar. Uno de aquellos poemas, le llegó al alma al rey y entonces, una noche lo mandó llamar. Hablaron, quizá discutieron, se miraron a los ojos, nada sabemos de aquella conversación. La cuestión es que ibn ´Ammar salió de aquella alcoba con cierta esperanza. Al día siguiente corrió como la pólvora la noticia de un posible indulto. Los rivales de ibn ´Ammar no podían permitirlo, ya que sus propias cabezas podrían estar entonces en peligro. Rápidamente tramaron una nueva estrategia. Aparentemente, pudiera ser que manipularon una carta escrita por ibn ´Ammar y dirigida al príncipe heredero ar-Rashid, dicha carta llegó a manos del rey. Éste montó en cólera, atravesó el patio del palacio, recogió un hacha, siguió dando zancadas y lleno de furia hasta la celda de ibn ´Ammar y Mu´tamid llorando de rabia, levantó el hacha y le abrió la cabeza hasta su muerte. Este hecho debió ocurrir entorno al 1084-85 

El principio del fin – Mayo 1085

al-Mu´tamid no volvió a ser el mismo después de aquella tragedia. Sin embargo, una vez más no había tiempo para lamentos. En mayo de 1085 el rey Alfonso VI hizo su entrada triunfal en Toledo, la tomó sin presentar batalla, mientras al-Qadir rey de Toledo escapaba hacia Valencia. 

representación de la toma de Toledo, azulejo de la plaza de España, Sevilla

El pérdida de Toledo supuso el inicio del fin de Al-Andalus tal como se conocía hasta ese momento. 

«Andalusíes, aguijad vuestras monturas!

quedarse aquí sería loco error. 

Los trajes se deshilachan por los bordes,

pero el de la Península comienza por el centro. 

Rodeados estamos de tenaz enemigo, 

con víboras en el mismo cesto podríamos vivir?»

fragmento de poema de asceta toledano al-´Assal. 

Difícil decisión … petición de ayuda a los Almorávides 

Ante semejante amenaza, al-Mu´tamid mandó una carta a los reyes taifas para que dejaran de lado sus diferencias y se unieran frente al enemigo en común: Alfonso VI, al que todos debían pagar parias y que ahora lo tenían más cerca que nunca. 

La respuesta de los dirigentes andalusíes fue positiva, pero las fuerzas militares eran  insuficiente para vencer o hacer retroceder a los castellanos. Desde tiempos de al-Mu´tadid, en el norte de África, se había creado una confederación de tribus nómadas, guiados por un mahdi. Con el paso de los años, estos hombres velados del desierto fueron ampliando su territorio, ya no solo controlaban la ruta de las caravanas, sino que hacia el 1085 ya habían formado un imperio: los almorávides – los hombres del ribat. Su líder se llamaba Yusuf ibn Tashufin, un hombre de firme convicciones, religioso, vestía de manera sencilla, tenía costumbres de los tuareg. La capital de los almorávides era Aghmat, situada al pie de la cordillera del Atlas. 

Al-Mu´tamid tuvo que tomar una difícil decisión, ya que muchos andalusíes desconfiaban de estos «hombres velados de los ribat«, si bien eran hermanos de religión, no compartían su forma de vida. Pero, ?qué otras opciones había? Seguir aliado con Alfonso hasta que lograra quedarse con todo al-Andalus o intentar salvarlo pidiendo apoyo militar a Yusuf ibn Tashufin. Después de varios meses de incertidumbre, al menos un viaje diplomático a Aghmat y después de tomar la plaza de Ceuta, los almorávides desembarcaron en Algeciras. Corría el mes de Octubre del 1086. 

La victoria de Zallaqa – octubre 1086 

Sin demora, las tropas andalusíes y las almorávides se unieron y juntos marcharon hacia Badajoz, en cuyos alrededores tuvo lugar la batalla de Zallaqa o Sagraja. Fue un combate en campo abierto, donde los andalusíes encabezados por al-Mu´tamid en la vanguardia, mientras que los almorávides empleando una maniobra de «envoltura» desde la retaguardia, simularon una retirada. Los castellanos y leoneses con Alfonso VI fueron sorprendidos, su campamento fue asaltado y sólo sobrevivieron los que lograron huir, incluido el rey Alfonso. 

Aquella victoria supuso un soplo de esperanza, una demostración de fuerza frente a la constante opresión cristiana. Los almorávides pronto regresaron al Magreb dejando una guarnición en Algeciras. 

Esta tregua hizo que los reyes taifas dejaran de pagar parias al rey cristiano, sirvió para mostrar la capacidad de los taifas a estar unidos cuando era necesario. Sin embargo, esta tranquilidad y respiro no duró mucho. 

El sitio de Aledo – hacia 1089 

Hacia 1089, en tierras sevillanas, unos soldados cristianos lograron hacerse fuerte en el castillo de Aledo, en Murcia. Hasta allí fueron las tropas andalusíes, pero aún siendo una pequeña guarnición, no lograron expulsarlos del castillo. 

Al-Mu´tamid llamó una vez más a la unión de los taifas y decidió pedir nuevamente apoyo militar a los almorávides de Yusuf ibn Tashufin. 

Una vez más llegaron naves hasta el puerto de Algeciras y se encaminaron hacia Murcia, al castillo de Aledo, que esta situado en lo más alto de la montaña. Era una fortaleza rocosa e inexpugnable. Los andalusíes y almorávides montaron sus campamentos sitiando el castillo.  Sin embargo, el sitio se prolongó más de la cuenta. El desánimo, el calor y la desidia provocaron que las diferencias entre los reyes taifas se hicieran notables. El campamento andalusí pronto se convirtió en un espacio de rencillas, ofensas, conspiraciones y traiciones, desvirtuando aquella supuesta unidad de los taifas. Esta parte de la historia es también larga y compleja. La cuestión es que los andalusíes estaban divididos a los ojos de Yusuf ibn Tashufin, quien en un momento dado decidió levantar su campamento y dejar a los taifas a su suerte. 

La batalla final – septiembre 1091 

Después del desastre de Aledo, cada rey taifa regresó a sus tierras, sin embargo los ataques entre ellos cesaron. Tenían ahora otros desafíos: dos rivales … uno al norte con Alfonso y otro al sur con ibn Tashufin. 

Mientras tanto Yusuf ibn Tashufin, quedó preocupado, debía salvar el Islam y sólo podía hacer una cosa: destronar a los reyes taifas y conquistar al-Andalus. Yusuf ibn Tashufin, después de recibir la legitimidad para derrocar a sus hermanos de religión, no dudó en cruzar una vez más el Estrecho en el año 1090 y sin demora fue destronando uno a uno a los gobernantes taifas de al-Andalus. Ninguno opuso resistencia, todos se rindieron a cambio de salvar sus vidas. El único que se negó y prestó batalla fue al-Mu´tamid. Los almorávides tenían sitiada la ciudad, los últimos seis días fueron de una violencia extrema. Poco a poco, Córdoba cayó, su hijo al-Fath fue degollado y su cabeza enviada a Sevilla.  Carmona, Ronda, Mértola, donde sus hijos eran gobernadores sufrieron la misma suerte. Los almorávides no tuvieron piedad en matarlos para así presionar a al-Mu´tamid. Los últimos días salió él a luchar cuerpo a cuerpo sin coraza, ni escudo, buscaba una muerte heroica, pero su momento no había llegado. Sí el de su hijo Malik, quien cayó muerto justo a su lado. 

 … El día en que caí sobre los enemigos no quise una coraza; 

salí a su encuentro sin más vestidos que una túnica 

en lo más fuerte de la pelea, 

más … ay … no había llegado aún mi hora»  

Cansado, con el corazón desgarrado, ante tanta sangre derramada, decidió rendirse sin condiciones. 

Rendición y Exilio – septiembre 1091 

Ibn al-Labbana, poeta, visir y fiel amigo del rey al-Mu´tamid fue testigo del momento en que fue enviado al exilio:

«Olvidaré todo salvo la mañana del Guadalquivir, en la que los miembros de la familia principesca estaban en los navíos como cadáveres en sus tumbas. 

El pueblo se agolpaba en las dos orillas y contemplaba con asombro esas perlas flotando sobre la espuma del agua ..

Exilio en Aghmat 

Durante los cuatro siguientes años, el rey al-Mu´tamid los pasó en una celda de Aghmat, donde escribió poemas llenos de nostalgia y dolor, al tiempo que buscaba redención. Son poemas largos, cuya traducción al castellano pierde gran parte de su fuerza e intención. 

«Yo era el aliado del rocío 

el señor de la tolerancia 

amado por las almas y los espíritus 

mi mano derecha era generosa el día del regalo 

y cegaba la vida el día del combate …»

Gran parte de su familia lo acompañó al exilio en Aghmat. I´timad, Rashid, otros hijos, sus hijas pequeñas, mujeres y demás familiares permanecieron cerca de él. Muchos de sus hijos lograron encontrar trabajo como escribas, secretarios en ciudades como Fez o Marraquech. I´timad lo visitaba a diario, lo visitaron también los amigos incondicionales como ibn Hamdis o ibn al-Labbana.

Con nostalgia recordaba sus palacios sevillanos y anhelaba ser enterrado allí cuando le llegara su hora. 

Ojalá supiera si podré volver a pasar una noche, 

entre el jardín y la alberca, 

en los olivares, herencia de grandeza, 

donde cantan las tórtolas y gorjean los pájaros; 

en al-Zahir, abrigado por la fina llovizna, 

mientras las Pléyades nos hacen guiños que contestamos, 

y al-Zahí con su salón Su´d al-Su´ud, nos miran celosos …. 

…. Ojalá Dios decrete en Sevilla la muerte mía, 

y allí se abran nuestras tumbas en la Resurrección! 

 

El derrocado rey tenía unos grilletes atados a sus tobillos. 

«Cadena mía, no sabes que me he entregado a ti? 

Por qué entonces no te enterneces ni te apiadas?

Mi sangre fue tu bebida y ya te comiste mi carne. 

No aprietes los huesos … 

Se le permitió escribir, mantenía no sólo correspondencia, sino que trazó poemas como este, éste es sólo un fragmento ya que es un largo poema: 

«Lloré al paso de las perdices, 

volando libres sobre mí, 

sin estorbarles la cárcel, 

ni las cadenas pero por Dios 

no lloré por envidia

fue por nostalgia del tiempo 

en que era como ellas … «

Mientras estaba prisionero recibió una buena noticia, cuando supo, que su desaparecida hija Buzayna estaba viva. Ella le escribió pidiendo permiso y su bendición para casarse. Por otro lado, lloró por abd al-Yabbar, uno de sus hijos que se había escondido en las montañas de Málaga y le estaba haciendo la vida difícil a los almorávides. Pretendía reponer a su padre en el «trono» de Sevilla, cuando una flecha lo alcanzó y murió. 

Un poema conocido es éste, se trata también de solo un fragmento: 

«Extraño y cautivo en el Magreb

le llorarán púlpito y flor 

las espadas afiladas y las lanzas 

te derramarán un torrente de lágrimas 

lo llorará el rocío y 

en al-Zahí y en al-Zahir 

que antes lo buscaban 

y ahora lo ignoran 

cuando digan en Aghmat 

que llegó su hora 

y su generosidad no volverá 

hasta el día del juicio … «

La bella y poderosa I´timad malvivía con las hijas e hijos más pequeños en Aghmat, trabajaba como hilandera. La única alegría era visitar a su amado Muhammad. Al rey cautivo se le partía el corazón ver a su hijas pequeñas vestidas con harapos.

«Ves a tus hijas en andrajos y hambrientas, 

hilando para los demás, porque no poseen nada; 

vienen a ti, a saludarte, con los ojos bajos y abatidas

pisan descalzas el barro … «

Ambos envejecidos por el dolor por la muerte de tantos hijos queridos. Ella en un momento enfermó, desde su celda al-Mu´tamid intentó que la viera un médico, pero todo fue en vano e ´Itimad falleció en el 1095.   

¿Acaso la muerte no es preferible a la vida, 

para un desgraciado de desdicha larga? 

Si cada uno desea encontrar su amor, 

yo no deseo sino hallar la muerte.  

Al-Mu´tamid se quedó en plena oscuridad y silencio. La luz de su vida se había ido, su corazón se encogió, ya no tenía más lágrimas por derramar, ni más dolor que pudiera soportar. Su vida a partir de ese momento fue quizá para reflexionar acerca de su vida, del sentido de su vida. El papel que le tocó afrontar, el dolor por tantas ausencias, por tanta violencia, tanta sangre derramada y al final … ¿para qué? Pocos meses después de la partida de I´timad, el rey al-Mu´tamid murió en su celda, en el mes de septiembre del año 1095. 

Fragmento del epitafio, que está en una lápida del mausoleo en Aghmat 

Tumba del forastero, 

que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen

ya que has conquistado los restos de al-Mu´tamid ibn ´Abbad. 

Razón, ciencia y generosidad yacen en tí; 

abundancia en la sequía y agua para los sedientos. 

Lanza, espada y flecha en el combate; 

la terrible muerte para el león enemigo. 

El destino en venganza, la mar en generosidad, 

el plenilunio en la oscuridad, potente orador en asambleas. 

Si, es cierto, Ha llegado el decreto celestial y con él mi muerte … 

lápida con el epitafio del rey al-Mu´tamid en el mausoleo de Aghmat, Marruecos

En su mausoleo descansan los dos junto al más pequeño de sus hijos, quizá Abu Hashim. Es un lugar muy especial, por la energía y quietud que allí se respira. Sinceramente, nadie sabe si realmente está ahí enterrado el rey al-Mu´tamid, pero por otro lado, no importa. Los que fueron, vamos y seguiremos yendo lo hacemos con la intención de recordarlo, de honrar su memoria, de recitar sus poemas … desde hace casi mil años la gente lo hace y es una manera de mantener su legado vivo … como dijo Blas Infante » el rey no ha muerto, duerme aún …» 

BIBLIOGRAFIA: 

al-Mu´tamid y los abbadíes. El esplendor del reino de Sevilla. Pilar Lirola Delgado. Fundación ibn Tufayl de Estudios Árabes. 2012

Tawa´if. Historia y Arqueología de los reinos de taifas. Actas del Congreso internacional y pluridisciplinar sobre los reinos de taifas que tuvo lugar en Granada en el año 2018. En la Fundación Euroárabe y coordinado por Bilal Sarr. Editorial Alborao Alhulia. 

El esplendor de al-Andalus. Henri Péres. Ed. Libros Heperión. Segunda edición revisada 1990. 

El siglo XI en primera persona. Las memorias de abd ´Allah, último rey zirí de Granada. Alianza Editorial, 5. reimpresión 1993. 

Historia de España tomo VIII Los reinos de taifas de Menéndez Pidal. Ed. Espasa Calpe 

al-Mu´tamid Poesía, traducción de Miguel José Hagerty. Editor Antoni Bosch, 1979 

al-Mu´tamid ibn ´Abbad, Poesías Antología bilingüe por María Jesús Rubiera Mata. Instituto Hispano-árabe de cultura, Madrid 1987 

Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes. María Jesús Viguera Molins. Colección al-Andalus. Editorial Mapfre 1992 

 

 

 

Elisa Simón

Soy argentina y vivo en España, desde que llegué me cautivó su historia andalusí. Desde entonces leo, estudio y aprendo cada día acerca de este fascinante período de la historia.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

 

 

Síguenos en las redes sociales

[icon type=»fa-facebook» size=»icon-3x» url=»https://www.facebook.com/DeAlAndalusASefarad/» box=»true»] [icon type=»fa-instagram» size=»icon-3x» url=»https://www.instagram.com/dealandalusa/?hl=es» box=»true»] [icon type=»fa-youtube» size=»icon-3x» url=»https://www.youtube.com/channel/UCZwTW11Pm0qRpRC1D89Yi_g» box=»true»]