Visita del Salón Rico en Madinat az-Zahra «Abierto por Obras»
El pasado 3 de diciembre el sol aún no había asomado, cuando nos pusimos en marcha hacia madinat az-Zahra. La ciudad brillante de los Omeya, cuya vida efímera no desvirtuó su época de esplendor, cuando ostentaba el poder y el prestigio del califato Omeya. El califa abd ar-Rahman III y su hijo, el sucesor al-Hakam II aglutinaron en ella el poder del Estado.

Yacimiento Arqueológico de Medina Zahara
La ciudad palatina de los Omeya fue hallada hacia 1812 y su excavación se inició hacia 1911 y desde entonces se llevan a cabo trabajos de investigación y campañas de excavaciones habiendo salido a la luz hasta hoy día sólo el 10% de la superficie total, que integraba unas 112 hectáreas.

Madinat az-Zahra fue construida en terrazas, según la inclinación del terreno, en tres plataformas escalonadas, donde se aprovechó también el agua disponible. La primera plataforma la ocupaba el palacio del califa y las viviendas de los miembros de su familia, como el príncipe heredero y los componente de la corte, como los visires y secretarios. La segunda plataforma estaba ocupada por jardines que recibían agua en abundancia. La tercera terraza estaba compuesta por la medina y la mezquita que estaba situada extramuros.

La zona excavada y habilitada para la visita corresponde al sector central, es decir la zona oriental y occidental, donde se encontraba el área residencial con diversos tipos de viviendas desde las más suntuosas hasta las más modestas del área de servicio. La zona occidental la ocupan diversos edificios administrativos, de representación del Estado y órganos del Gobierno califal. Lo que aún queda por excavar es la zona de medina donde vivían la milicia y la población que servía al califa. Disponían de mercado, baños y lo necesario para la vida diaria.
Iniciamos la visita del salón Rico
El bus lanzadera nos llevó hasta el encuentro con nuestra guía Maribel. Ella era joven, morena de pelo corto, de carácter vivaz, con sentido del humor y apasionada de su trabajo. Ella formaba parte del equipo de arqueólogos que trabajaban en el yacimiento y más concretamente en el salón Rico.

Bajo un aire frío y envueltos en bufandas Maribel y nosotros nos situamos a las puertas del salón Rico, frente a la fachada en la terraza intermedia, delante de la gran alberca y rodeados de árboles y plantas aromáticas. Maribel nos trasladó a la época de máximo esplendor del califato, cuando el gran abd ar-Rahman III se había proclamado califa independiente de Bagdad y había logrado sofocar las revueltas y a los rebeldes en al-Andalus.

Maribel Gutiérrez Deza
Aquella mañana que tanto disfrutamos de la visita con Maribel, no sabíamos que sólo un mes después ella nos dejaría … fue la noche del 5 al 6 de Enero del 2024 cuando falleció de manera repentina sin haber cumplido los 50 años.

No tuve la suerte de conocerla más allá de la visita al salón Rico de Madinat az-Zahra, sin embargo guardo aquel recuerdo como algo muy especial, porque su mirada y forma de ser nos había cautivado a todos. Maribel, de manera amena y a la vez rigurosa nos transmitió no sólo el conocimiento y su interpretación del patrimonio sino su pasión por la Historia. Su mirada brillaba, abría los ojos para enfatizar lo que le interesaba transmitir. Su cuerpo y manos se movían mientras nos explicaba la importancia del salón Rico y su significado como espacio áulico por excelencia.

Se entusiasmaba contando acerca de las investigaciones arqueológicas, con sus alegrías, desafíos y dificultades. Nos acercó a los miles de pedazos de mármol esparcidos por el suelo, que a modo de puzzle ella y su equipo intentaban encajar para completar los paneles decorativos de los zócalos de salón.

Maribel era una persona muy querida en Córdoba por su incansable labor de divulgación del patrimonio cordobés y su implicación en la difusión de la Historia de la ciudad. A través de Sexto Mario, https://www.instagram.com/sexto_mario/ Maribel y su equipo se desvivían por enseñar a pequeños y grandes a través de talleres, conferencias, teatro, visitas y más, cómo vivían los cordobeses en tiempos antiguos y medievales. Sexto Mario continúa su labor, siendo ella ahora el alma que desde donde sea que esté, sigue inspirando a su esposo y amigos para continuar este proyecto tan lindo y cautivador.

continuamos la visita con Maribel
El califa levantó una ciudad palatina a las afueras de Córdoba, en la falda de la colina de Yabal al-´arus, montaña de la novia. Desde allí tenía visitas al valle del Guadalquivir y estaba protegida por la sierra morena a sus espaldas.
Las obras se iniciaron hacia 936 bajo la supervisión del heredero al-Hakam II. Los Omeya no escatimaron en gastos. Contrataron a los mejores constructores, alarifes y especialistas en diversas artes constructivas y decorativas. Los talleres y sus artesanos vivían en medina az-Zahra. Los materiales de construcción llegaban tanto de al-Andalus como de países mediterráneos, como mármol, madera, jaspes.

Antes de empezar las obras, los ingenieros debieron preparar el terreno inclinado dividiéndolo en tres grandes terrazas. Sobre ellas levantaron los palacios, casas, jardines, la medina y una mezquita exterior. En 112 hectáreas todo lo necesario para que un número aproximado de 4000 personas pudieran vivir y trabajar al servicio del califa.

El sentido del salón Rico
El salón Rico fue concebido con la intención de ostentación del poder, de prestigio del califa y su dinastía. Ese era el mensaje que el califa quería dar al mundo y su «Ciudad Brillante» debía ser un reflejo de si mismo. El salón Rico constituye así el eje central del recinto palaciego.

El califa abd ar-Rahman III
Recordemos que el califa abd ar-Rahman III asumió el poder con apenas 20 años y a lo largo de su largo gobierno logró pacificar al-Andalus, al tiempo que debió hacer frente a los fatimíes e independizarse de Bagdad. Todo ese esfuerzo y logro, que lo tuvo ocupado todos los días de su vida. A lo largo de más de 40 años trabajó el califa en consolidar al-Andalus, en convertirlo en un país fuerte y poderoso. Y 40 años se tardó en levantar madinat az-Zahra. Cuando por fin lograron finalizar las obras y se trasladó hasta el aparato administrativo, judicial, militar, económico, la corte al completo y la familia del califa.

El salón Rico sirvió para causar asombro, fascinación y respeto en aquellos que tenían el honor de ser recibidos por el califa en este salón. El califa había logrado pacificar no sólo al-Andalus, sino que mantenía buenas relaciones diplomáticas con los reinos cristianos del norte. No olvidemos que él era hijo de una princesa vasca y que él mismo se casó con una princesa vasca. La sociedad andalusí adquirió en esa época carácter propio, donde los andalusíes de diversas religiones, procedencia y clase social coexistían, donde la educación estaba al alcance de todos. Ya no hacía falta viajar hasta Oriente para formarse, en la mezquita y otros escenarios se podía aprender de los grandes maestros. Al-Andalus contaba con científicos, filósofos y sabios en todas las ramas del saber, músicos y poetas. La cultura y el arte se había convertido en una manera genuina de expresión andalusí.
seguimos con la visita
La fascinación de los embajadores o visitantes se iniciaba nada más atravesar bab al-Aqba´, la puerta frente a la gran explanada que servía de patio de armas. Dicha entrada monumental ya indicaba al visitante que accedía a un lugar fuera de serie.

Debían atravesar bab al-Sudda´, continuar por una galería hasta al-Sath al-Mumarrad, mientras la fragancia de plantas y flores invadían los sentidos. La vista se recreaba a lo largo del camino entre los estanques y fuentes, cipreses y palmeras que se balanceaban suavemente con el viento. Las enormes jaulas de pájaros coloridos agudizaban los oídos con su canto a medida se acercaban al salón Rico.
Para cuando las embajadas con su séquito llegaban a las puertas del salón, el estado de admiración y sorpresa se habían adueñado de ellos. No sabían que aún les espera una imagen aún más impactante.
El salón Rico o de abd ar-Rahman III
Al abrir sus puertas, los embajadores se veían deslumbrados por el brillo del salón, aumentado por el reflejo del agua del estanque frente al mismo. Inundaba la sala las fragancias que llegaban desde el jardín exterior. La luz natural iluminaba los muros, cuyos zócalos de mármol blanco deslumbraban, arcos califales y columnas veteadas, reflejaban la magnificencia de la dinastía.

Mientras los embajadores esperaban la presencia de abd ar-Rahman III veían con asombro, imagino que boquiabiertos, el lujo del espléndido salón Rico.
Su disposición es de planta basilical, dos filas de arcos de herradura separan las tres naves longitudinales. A los costados había un conjunto de habitaciones asociadas al salón Rico entre las que se encuentra un pequeño hammam.

Los arcos de herradura califal seguían la policromía bicolor alternando rojo y tonos carne de la piedra arenosa, similar a la mezquita. Las columnas de mármol alternan los tonos rosados y azul claro, mármoles, ónice veteado y mármol blanco. Los capiteles avispero califales ponían la firma de los omeya cordobeses. Los zócalos de los muros estaban recubiertos íntegramente de finos paneles tallados en mármol de temática simbólica: representación del firmamento, el árbol de la vida, decoración floral, llamado ataurique.

Embajadas al salón Rico
Según nos contó Maribel, hasta aquí llegaron a lo largo del siglo X diversas embajadas de diversos reinos y países interesadas en firmar acuerdos comerciales o de tratados de paz.
La relación del abd ar-Rahman III con el reino de Pamplona y León es bien conocido. https://andalfarad.com/anecdotas-de-hasday-el-rey-de-leon/ La embajada enviada hacia 958 por la reina Toda de Pamplona quien le pidió ayuda al califa para reponer en el trono a su nieto Sancho apodado el Craso, debido a su sobrepeso. Sancho vivió en Córdoba donde se sometió a una dieta estricta bajo las ordenes de Hasday ibn Shaprut. Cuando finalmente logró recuperar su peso, el califa apoyó reponerlo en el trono del reino de León.
Otra embajada famosa fue la del rey Ordoño IV de León en 962, la de Borrell I conde de Barcelona en el año 971 quien también quedó deslumbrado por la belleza y opulencia de este salón. Otras embajadas fueron las de Castilla, Salamanca, Provençe, Toscana.

Visitaron también este salón embajadas de de príncipes bereberes y magrebíes e incluso una de Arabia en 973.
Otra visita al Salón Rico de madinat az-Zahra muy especial fue la de la embajada alemana en representación del rey Otón el Grande, su embajador fue el monje Juan, abad de Gorze. https://andalfarad.com/anecdotas-de-hasday-embajada-alemana/ El pintor catalán Dionisio Baixeras Verdaguer «inmortalizó» dicho encuentro en el salón Rico en un lienzo en 1885, que hoy se encuentra en la Universidad de Barcelona.
Se produjeron al menos dos embajadas bizantinas, en 949 y en 972. En la primera es relevante porque uno de los regalos que obtuvo el califa fue una copia en griego de la Materia Medica de Dioscórides. Una magna obra o tratado en el que se describen plantas, hierbas, raíces, minerales y animales con sus propiedades terapéuticas. Fue una obra fundamental para la farmacología y medicina. Entre los remedios naturales se encontraba la Triaca, un antídoto para los venenos.

En general esta fue nuestra visita al Salón Rico de Madinat az-Zahra dentro de las visitas «Abierto por Obras». Aquí tienen el enlace por si están interesados en la visita: https://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologicomadinatalzahra/actualidad/-/asset_publisher/SxfJV5dJvqKr/content/el-salon-rico-abierto-por-obras?redirect=%2Fweb%2Fconjuntoarqueologicomadinatalzahra%2Factualidad&inheritRedirect=true

