BAÑOS MERINÍES DE GIBRALTAR

BAÑOS MERINÍES DE GIBRALTAR 

 
Por Elisa Simon
 

Gibraltar ofrece muchos atractivos a sus visitantes,  tales como los famosos e entrañables monos o las variadas compras en Main Street, sin embargo Gibraltar no tiene sólo historia británica, sino que guarda vestigios andalusíes. ¡Vamos a descubrirlos juntos!

vista de Gibraltar desde el castillo – moorish castle

 

La situación geográfica de Gibraltar ya es una pista fundamental para conocer su historia. Situado en el Estrecho, donde se funden los dos mares, Atlántico y Mediterráneo y donde se encuentran dos continentes, cuyo incesante e intenso tráfico de mercancías y personas no cesa desde los albores del tiempo.

vista desde el castillo hacia la bahía de Algeciras – peñón de Gibraltar

 

Fenicios, griegos, romanos, cartagineses, todas las grandes civilizaciones mediterráneas han pasado más o menos tiempo en esta zona del peñón de Gibraltar, sin embargo han decidido fundar sus ciudades en Carteia, Baelo Claudia, Ceuta o Tánger. Los romanos llamaron al peñón, mons Calpe, éste es considerado, según la mitología, una de las columnas de Hércules, la otra se identifica con Yebel Musa (montaña de Musa), actual Marruecos.
torre de la Calahorra, meriní, construida posiblemente sobre otra anterior almohade ….

 

Gibraltar se sitúa al este de la bahía de Algeciras, que es la puerta de África. Tarifa, la ciudad del viento y cerca de Algeciras, fue una de las protagonistas de la historia de al-Andalus y del Estrecho. En la otra orilla del Mediterráneo se encuentra Ceuta, baluarte inexpugnable donde los haya y hacia el oeste se sitúa Tánger, ciudad blanca y hospitalaria. En este enclave, siempre ventoso, a veces más otras menos, se alza un promontorio al que llaman peñón o en inglés the rock. Ahí esta la ciudad de Gibraltar bajo bandera británica. Se accede enseñando la identificación en la aduana, lo más sencillo es pasar a pie, dejando el coche estacionado en La Línea.
 

Una vez superados los controles, entran ustedes en suelo británico. Es muy curioso, porque hay que atravesar la pista de aterrizaje del aeropuerto de Gibraltar para entrar en la ciudad en sí.

entrando en el ciudad de Gibraltar, atravesando la pista de aterrizaje del aeropuerto

 

Los restos de la fortaleza andalusí se encuentran subiendo el peñón a no mucha altura. Se puede ascender caminando o en las diversas opciones que ofrece Turismo de Gibraltar.
 
Me gustaría aprovechar para dar un breve repaso a la historia y así situarnos mejor en el tiempo. El nombre de Gibraltar proviene del árabe “Yebel Tariq”, que significa, la montaña de Tariq. Tariq ben Ziyad era el general beréber, que dirigió las tropas musulmanes, beréberes y árabes, en el año 711 para atravesar el Estrecho y llegar a la Península. Fue así el inicio de la historia de al-Andalus. Los
hombres de Tariq, al verlo subido en una zona alta del peñón, le pusieron su nombre … “Yebel Tariq”.
 
Los primeros años y decenios del emirato Omeya dependiente de Oriente, Gibraltar no se mostró demasiado importante. Probablemente porque los emires estaban centrados en la unificación, pacificación y consolidación del nuevo Estado. Por aquellos siglos VIII y IX, la costa no suponía un peligro, hasta la primera incursión de los mayus u hombres del norte (los vikingos) hacia 844.  
 
En tiempos del califato Omeya, una vez independizado de Bagdad, el siglo X y parte del XI, fue Ceuta la ciudad que ostentó más poder, frente a Gibraltar u otras zonas del Estrecho. Es bien conocida la magnífica Puerta Califal de Ceuta.  
Debemos esperar hasta la llegada de las dinastías Almorávide y sobre todo Almohade, cuando Gibraltar se empleó como puerto de desembarco de las tropas norteafricanas: almorávides (siglos XI-XII), almohades (siglo XIII) y meriníes (siglo XIV).
 
Debemos tener en cuenta que el peñón, hasta entonces era un lugar difícil para vivir, por la climatología, por el suelo pobre para la agricultura, por el escaso espacio habitable. Además habiendo tanta tierra fértil y amplia a tan poca distancia, hizo que en Gibraltar no se edificara una ciudad hasta el siglo XII.
 
La fundación de la ciudad de Gibraltar es Almohade. Hacia 1160 el califa almohade Abd al-Mumin mandó establecer en el peñón un puerto alternativo al de Algeciras. La nueva fundación fue emplazada en una zona elevada del peñón, donde hoy se encuentran los restos de la alcazaba (siglo XII) y la torre de la Calahorra (siglo XIV). A partir de ahí se fue creando una medina y con el tiempo el arrabal. A esta nueva ciudad se llamó, madinat al-Faht o la ciudad de la victoria, mismo nombre que se otorgó al peñón, es decir, Yebel Fath.
 

Mandó que “se dotara a la nueva fundación de adelantos de todas las clases y que se hiciera inexpugnable”. Se encargó de dicha construcción a al-Hayy Yaish de Ronda y Ahmad Ibn Baso. Ellos suplieron a la nueva medina de una mezquita, un palacio, una muralla con un perímetro de unos 1.300m adaptada a las condiciones del peñón, con una altura aproximada de unos 6m, con torres y puertas, una de ellas bab al-Fath (puerta de la Victoria).  

1.- torre de la Calahorra, A. alcazaba, B. barrio viejo, C. la Barcina

 

El califa Abd al-Mumin nombró como gobernador de la plaza a su hijo Abu Said quien se ocupó de seguir las edificaciones e infraestructuras hasta 1231. A medida que fue pasando el tiempo, la ciudad se fue extendiendo por una ladera del peñón, dando lugar a la Villa Vieja y más tarde el arrabal o la Barcina. Los meriníes en el siglo XIV la siguieron ampliando y embelleciendo con nuevos edificios, como los baños ….  
 
Gibraltar y las ciudades del Estrecho (Algeciras, Tarifa, Ceuta y Tánger) fueron muy codiciadas a partir de ese momento por las fuerzas de las diversas dinastías tanto cristianas como musulmanas. El control del Estrecho fue pasando de unos a otros, entre guerras y cercos a lo largo de los siglos XII, XIII, XIV y XV. De esta manera, Gibraltar fue almohade, nazarí, meriní y castellana si nos ceñimos sólo a la Edad Media. 
 
El emir meriní Abu l-Hasan ibn ´Utman fue quien hacia 1333 mandó construir los baños que vemos en el Museo de Gibraltar, cuando su hijo, Abu Malik era el gobernador. Los baños se sitúan en la actual calle de la Bomba, muy cerca de la actual catedral católica de Santa María, antigua mezquita y a la vuelta de una de las sinagogas. El museo consiste en un pequeño y gran edificio, que da cobijo a millones de años de historia de un entorno muy limitado por la geografía. En su sótano se disponen las cinco salas de hammam meriní.
 
Recordemos brevemente las funciones de cada sala del hammam:
 
baños meriníes de Gibraltar – sala fría o bayt al-barid
 
Los hammamat (baños en plural) son lugares de encuentro, donde se realiza un acto social importante en la vida diaria, además de cumplir con su función higiénica y espiritual o religiosa. Las mujeres solían tener las tardes a su disposición, mientras que los hombres acudían por las mañanas. En las ciudades andalusíes había varios hammamat según su numero de habitantes.   
 
En el caso del baño de Gibraltar, una vez en el sótano, se baja unos pocos escalones más y a la izquierda se presenta la primera sala, que no es el vestíbulo, como habitualmente, sino la sala fría (bayt al-barid). En ella la gente se sentaba, charlaba, se relajaba y disfrutaba de unos momentos de conversación fácil antes de dar comienzo la sesión del baño.  
bóveda estrellada de la sala fría de los baños meriníes de Gibraltar
 
 
Le sigue el vestíbulo (bayt al-maslaj), donde estaban los vestuarios y el encargado del baño. Éste debía entregar toallas, si disponía de zapatos de madera y demás enseres que ofrecía el baño. Allí los asistentes al baño tenían unas taquillas o espacio donde poder dejar su ropa y se le entrega lo necesario.
 
Desde ahí se iniciaba el circuito en la sala caliente o (bayt as-sajun) de pequeñas dimensiones cubierta con bóveda de cañón con tragaluces estrellados, única entrada de luz. Había una pequeña piscina en uno de los extremos. Aquí la gente se solía relajar y dejaban que los poros de la piel se abrieran, gracias al vapor de agua. Esta sala situada junto a la caldera, se calentaba a través de unas canalizaciones cerámicas que discurrían por debajo del suelo y paredes del baño.
 
sala de caldera o bayt al-burma de los baños meriníes de Gibraltar
 
 
Una vez finalizo el tiempo se pasaba a la sala más grande, mejor decorada y más bonita de los baños. La sala templada (bayt al-wastaní) casi cuadrada cubierta con una gran bóveda sobre pechinas, con dos alcobas en los extremos, y dos fachadas enfrentadas de tres arcos de herradura apuntados sobre columnas de mármol con capiteles reaprovechados de edificios de otras zonas. Uno romano y dos visigodos. Pilastras de ladrillo en los extremos de los pórticos se apoyan a la pared.
 
sala templada o bayt al-wastaní de los baños meriníes de Gibraltar – siglo XIV
 
Esta sala es donde las personas se dejaban masajear, lavar con una esponja que arrastraba la piel muerta, los puntos negros, las toxinas dejando la piel suave y limpia. 
 
sala templada, arcos de herradura apuntados sobre columnas de mármol y capiteles romano y visigodo
 
En este espacio, donde se pasaba la mayor parte del tiempo, se podía también, hacer la cera, afeitar, lavar el pelo, teñirse con henna, hacer la manicura, la temperatura agradable en un entorno bello invitaba a la conversación y contemplación. Se recitaba poesía, se reía y se tramaban también conspiraciones.   
 
capitel de inspiración nazarí, sala templada baño meriní – Gibraltar
 
 
capitel visigodo de la sala templada de los baños meriníes de Gibraltar
capitel romano de la sala templada de los baños meriníes de Gibraltar
 
capitel de estilo nazarí de la sala templada de los baños meriníes de Gibraltar
 
 
El circuito finalizaba en la sala fría (bayt al-barid) donde el cuerpo regresaba a su temperatura habitual, los poros se cerraban, la gente se refrescaba en las albercas o piscinas pequeñas de las alcobas en los extremos de la sala oblonga. Esta sala no era de grandes dimensiones y estaba cubierta también con bóveda de cañón.
 
parte de la cúpula de la sala templada de los baños meriníes de Gibraltar
 
Según el tiempo del que disponía cada cual, el circuito se repetía al menos dos veces.
 
BIBLIOGRAFIA:
 
– Juan Abellán Pérez “El Cádiz Islámico a través de sus textos”, Universiad de Cádiz
– Itinerario Cultural Almorávides y Almohades, Fundación Legado Andalusí
–  Kevin Lane. “Entre mitos y moros: un nuevo acercamiento a la historia de Gibraltar desde la arqueología (711-1462)”. ALMORAIMA.
Revista de Estudios Campogibraltareños, 45, octubre 2016. Algeciras. Instituto de Estudios Campogibraltareños, pp.
203-227.
– Antonio Torremocha Silva “Fuentes para la Historia Medieval del Campo de Gibraltar
(siglos VIII-XV). Colección Fuentes para la Historia Medieval del campo de
Gibraltar nº2.
– Leopoldo Torres Balbás “The moorish baths” notes for their restauration, 1930.
 
 
 
 
 

 

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Elisa Simón

Soy argentina y vivo en España, desde que llegué me cautivó su historia andalusí. Desde entonces leo, estudio y aprendo cada día acerca de este fascinante período de la historia.

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